UNA APARICIÓN DIVINA

La semana pasada publiqué aquí una carta de amor a Chiquito de la Calzada. Pues bien, queridos amigos, al día siguiente de publicar esa carta y como si todo formara parte de un plan celestial, tuve una visión, una aparición divina!

Me da un poco de miedo contarlo porque pienso que me vais a tachar de chalado. Porque no quiero engrosar más (si cabe) esa lista de personas que dicen que han visto a la Virgen, que han mantenido relaciones sexuales con extraterrestres o que vienen del más allá para deshacer entuertos del más acá. Algunos de vosotros pensaréis que no es verdad, lo tengo asumido. Pero tengo que contar lo que me pasó, allá va:

Estaba esperando a que llegara el bus en la Estación de Moncloa. Llegué el primero a la parada y la gente se iba amontonando tras de mí, pero el maldito 656 no llegaba. Yo estaba con los cascos puestos escuchando música y con un libro en las manos, así que no me importaba que tardara en llegar. Total, sólo iba a trabajar…

Finalmente llegó el bus. Y de allí, entre un montón de simples usuarios del transporte público, salió el mismísimo Chiquito de La Calzada. Me miró directamente a los ojos. Intenté apartarlos en un intento de darle naturalidad a un hecho tan histórico pero no pude.

MERLU CHIKITO

Mientras me miraba saliendo del bus, y con una mano en la cadera y la otra levantada, me dijo: “No te digo Trigo, Por no llamarte Rodrigo, cobarde!” Lo dijo una y otra vez, como si formara parte de un hechizo. No sé cómo pero de repente el resto de la estación desapareció y sólo estábamos allí Chiquito y yo.

Lo recuerdo como si hubiera ocurrido a cámara lenta. Estaba hipnotizado por sus palabras y sentí el impulso de responder físicamente a sus gestos. Así que me puse a imitar a Chiquito, pero sólo de cintura para abajo porque mi cara tenía un rictus imperturbable y mis manos estaban pegadas al libro. Sin embargo, las piernas se movían por sí solas haciendo ese característico bailecito de pete-can-demore-gromenauer-fistro-duodenar.

Cuando volví en mí, Chiquito ya no estaba, la gente de la cola me miraba como si yo estuviera loco y pude ver cómo al conductor se le caía el palillo que llevaba en los labios. Recogí mi dignidad con una carretilla y subí al autobús. Llegué al trabajo y la vida siguió siendo gris. Pero un rayo de esperanza oteaba en el horizonte, Chiquito se me había aparecido!! Lo que había visto era una aparición divina.

Os puedo asegurar, queridos pecadores de la pradera, que desde aquel día nada ha vuelto a ser igual… Jarl.

10 noviembre, 2015

Una respuesta a “UNA APARICIÓN DIVINA”

  1. Mc giver dice:

    Me gustó más la fantasía con tu vecina de tetas gordas, pero cada cual allá con sus fantasías.
    Me preocupas….

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