QUEDARSE EN BLANCO O CUANDO SE ABREN ANTE TI LAS PUERTAS DEL INFIERNO

Antes, cuando pensaba en el Infierno, me imaginaba un lugar oscuro con tonos rojizos como de fundición. Una cueva en la que sólo se escuchaban sonidos de cadenas y de picos chocando contra la piedra. Ahora sé que no es así. He visto el Infierno y no sé parece en nada a lo que me figuraba.

El Infierno es blanco y con un silencio atronador que hace que te sangren los oídos. Os cuento cómo llegué hasta ahí:

Tenía que hacer un monólogo en The Barbers Shop como parte del movimiento #movember para recaudar fondos para ayudar a la lucha contra el cáncer de testículos. Yo (he de reconocer) que estaba un poco resacoso y mi cerebro estaba un poco pastoso. Pero el texto me lo sabía de ‘pe a pa’. Lo había hecho idéntico la semana pasada en el Bombardino Café y lo había petado. Pero esta vez, nada salió bien. MERLU_BLANCO 2_2

Nada más empezar el chow me atasqué, empecé a decir todo el rato… eeeehhhhh….. Eeeehhhhh…. Estoooo…… eeeehhhh…. Iba sacando el texto, pero me fui poniendo cada vez más nervioso… Además, el público notó mi creciente nerviosismo y ante los mismos chistes que hace una semana la gente se partía de risa, ahora lo que obtenía era silencio y miradas de incredulidad. Lo que hizo que aumentara (aún más) mi nerviosismo, hasta tal punto que por momentos no sabía ni qué estaba diciendo y perdí el hilo totalmente.

De pronto, me ví allí arriba (en el escenario) y sin tener nada que decir. Trataba de buscar el archivo que correspondía (lo que tenía que decir) pero mi cerebro respondía con Error 404 / File Not Found / Media OffLine. Y fue entonces cuando se abrieron las puertas del Infierno. Me quedé en blanco.

El tiempo empezó a transcurrir despacio, como en la era glacial, aquellos segundos fueron para mí años. La gente del público me miraba estupefacta, sin saber qué hacer. Era como una de esas escenas extrañamente inquietantes de David Lynch. Todo el mundo se sentía incómodo. Yo el primero. ¿Sabes esa sensación de “tierra trágame” de cuando conoces a una chica que te gusta y eres incapaz de pronunciar palabra? Pues coge esa sensación, multiplícalo por mil y ni siquiera estarás cerca de sentirte como me sentí yo en aquel momento. Estaba convencido de que mi cabeza iba a explotar llenando al respetable de sangre. Recuerdo que pensé que alguien encontraría un trocito de mi cráneo detrás de su oreja. Y es que en ese instante, piensas muchas cosas sin sentido, tu cabeza funciona en ocho direcciones a la vez y ninguna es la correcta.

Y mientras, seguía estando allí de pie, en silencio, delante de la gente. Como si se tratara de un duelo de miradas absurdo.

monologo
Me hubiera gustado que alguien me hubiera abucheado o me hubiera lanzado un tomate. Pero no pasó nada de eso. La gente ante esto siguió mirándome impasible, sin decir ni hacer nada, como cuerpos inertes, sin vida. Simplemente, estaban allí plantados haciendo que mi vergüenza alcanzara ya dimensiones bíblicas.

Hasta que de pronto, me pareció oír en mi cabeza unas palabras que eran parte de mi texto. No sabría decir si venían del público, de mi cerebro o si las había pronunciado el mismísimo Dios rescatándome del Infierno. No sé si era la parte que correspondía del texto, pero me agarré a esas palabras como a un clavo ardiendo y seguí con mi monólogo, sin interpretar ni nada, sólo con el propósito de terminar y bajarme del escenario cuanto antes.

Cuando por fin terminé y me bajé de allí, oí unos tímidos aplausos que eran para mí como una limosna: unos aplausos por compasión.

Después de eso, me fui sin apenas decir nada a nadie de la barbería. Sólo quería huir. Salir corriendo y no mirar atrás. Recuerdo que llovía, pensé que el destino no estaba carente de ironía ya que aquella lluvia reflejaba a la perfección mi estado de ánimo. Pensé: “LLueve en mi corazón, y nunca va a parar.”

Por primera vez en mi vida, no me sentí a gusto navegando en las pantanosas aguas de mi propio patetismo. Y sé que tengo que volver a subirme a un escenario y contar mis monstruitos cuanto antes para arrancar de mí esta vergüenza, pero quizá me haga falta algo de tiempo. Pienso en lo que decía Woody Allen en “Delitos y Faltas” sobre que la comedia es Drama + Tiempo. Para mí, de momento, sólo hay drama. Me falta un poco de tiempo para que funcione la ecuación y pueda reírme de todo esto.

Y ya.


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26 enero, 2017

2 respuestas a “QUEDARSE EN BLANCO O CUANDO SE ABREN ANTE TI LAS PUERTAS DEL INFIERNO”

  1. Ánimo Merluzo, le puede pasar a cualquiera…
    Genial tu post.

  2. Dani dice:

    El tiempo te hará fuerte, maduro y celestial, y, entonces, el infierno blanco quedará lejos.

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