JAGERMEISTER, El Licor del Diablo.

Vamos a hablar del tema que lo está petando ahora mismo: el Jagermeister. Líquido del Demonio Astado, pegamento para el hígado, borrador de memoria, principio de lo imprevisible y dispensador de malas ideas.

Al parecer, lo creó un cazador llamado Curt Mast en 1934 en la Baja Sajonia y consta de una mezcla de más de 56 hierbas aromáticas. Cuenta la leyenda que durante la II Guerra Mundial, las tropas de Hitler lo usaron como “anestésico” y el logotipo del ciervo guarda relación con San Huberto, patrón de los … bla bla bla. ¡Sandeces!

Ese animal astado que aparece en la etiqueta ha sido la representación del Diablo durante milenios. Y como todo el mundo sabe, la mayor treta del Diablo es hacer creer a la gente que el Diablo no existe. Pues bien, del mismo modo, el Diablo quiere hacernos creer que el Jagger es un licor de cazadores. Pero no os dejéis engañar, el Jagger lleva la marca del Diablo desde la primera a la última gota. Y es que esa etiqueta del venado en rojo y negro es de una fuerza hipnótica que claramente responde a las artes oscuras.

Jagermeister

En mi caso, la primera vez que llegó hasta mi gaznate fue a través de uno de sus profetas en la Tierra; el famoso Luis Cypher (pseudónimo de Lucifer) que llegó a mi grupo de amigos y de pronto dijo a una camarera en la barra de una discoteca:

¿Nos pones cinco chupitos de Jagger?

Luis repetiría varias veces esa frase y los demás nos dejamos querer. Porque “Cuando el Diablo juega contigo, el Diablo no cambia. El Diablo Te Cambia”. Esa noche fue el principio del fin, en aquella discoteca no sólo perdimos: móviles, gafas de sol, las llaves de un coche y hasta una cámara de fotos cojonuda. Un pedacito de mi alma fue arrastrada al infierno aquella noche.

Ese maldito líquido provocó fuertes discusiones de pareja y nos sumió a todos en una espiral de autodestrucción hasta ahora desconocida. Años de borrachera y fue esa noche cuando sentí la mano de El Maligno detrás de cada una de mis acciones, y es que es mucho más divertido ser malo. Ahora ya no me cabe duda.

Jagermeister

Pero el Diablo tiene bien claras las reglas del juego: “El placer se paga con el dolor”. Y es a la mañana siguiente cuando exige la paga en forma de resaca. Por resumirlo un poco y no alargarme más de la cuenta:

“La resaca de Jagger es como si te hubiera follado muy fuerte por detrás el mísmisimo hijo de Satanás”.

Jagermeister

En fin, que bebáis con responsabilidad como hago yo. Y dejad el Jagger sólo para el fin de semana. Ups! Hoy es viernes, pues nada, tomaos un par de chupitos de Jagger y ya me contáis mañana…

¡Hasta otra, amiguillos!

 


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3 junio, 2016

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