¿CÓMO ERA LIGAR ANTES DE TINDER?

Antes las cosas tenías que currártelas un poco más. En todo. Por ejemplo, para ver un par de tetas, tenías que pasar la vergüenza de comprar una revista guarra. Ahora clickas en google unas palabras claves (sideboobs, underboobs, etc..) y tienes en menos de un segundo todas las tetas del mundo mundial.

MERLU TINDER 1

Yo la verdad es que nunca he sabido ligar. Al menos, nunca me he movido con soltura yendo a bares y hablando con chicas. Yo lo que solía hacer era emborracharme como un burro y sin saber muy bien por qué a la mañana siguiente me levantaba en casa ajena y rezaba para que no me hubiera acostado con una cabra.

MERLU TINDER 3

Pero, si estando de copas me presentaban a la amiga de una amiga que resultaba ser una chica que podría gustarme, justo antes de irse, con los dos besos de rigor de despedida le pedía el teléfono. Y después soltaba un nervioso: “Por si algún día te apetece tomar una caña o ir al cine o algo….” Todavía no tengo claro como conseguí que alguna accediera a quedar conmigo, supongo que hay veces que simplemente las cosas pasan.

El caso es que si me daban su teléfono, tenías que llamar a su casa. Y era probable que no te cogiera ella el teléfono, sino su familia, y tuvieras que preguntar directamente:

-Hola, ¿Está Blanca?

A lo que solían responder con el temido: – “¿De parte de quién?” Y tú decías tu nombre, que sonaba de lo más estúpido. Después de eso, se oía de fondo:

– “Blancaaaa, te llama un tal Merluzo”

Seguido de un  –  ¿Qué Merluzo? No conozco a ningún Merluzo… – Entonces ella se ponía al teléfono y…

MERLU TINDER 4

 

Al ver que ella no te recordaba ni un poquito, colgabas el teléfono como la nenaza que eras, y ya está.

Gracias a Dios (y a la tecnología), llegaron los móviles y los SMS que hicieron del mundo un lugar más cómodo para cobardes como yo.

Mandabas un SMS a la chica que te dio el teléfono la noche anterior. Si picaba el anzuelo y te respondía, bien, quedabas para otro día.

Y si no te respondía al SMS, pues nada. Recogías el sedal, y esperabas a lanzar otro anzuelo. Y así, hasta que un día dieras con una buena chica, o hasta que dieras con una mala chica y salieras escaldado del asunto. Eso sí, bien follao. Porque las locas son las que mejor follan. Todo el mundo lo sabe, pero nadie quiere decirlo.

Si era una buena chica y te gustaba de verdad, lo suyo es que en la cita la impresionaras con algún detalle romántico, sin pasarte. Por ejemplo, quedas en La Latina para tomar unas cañas, y al rato, cuando entra el hambre entras en una pizzería comentándole a ella: “Lo más seguro es que no haya mesas libres pero vamos a probar” y una vez dentro le decías al mêtre: “Tenía una reserva a nombre de Merluzo”. Porque tú ya tenías todo planeado y habías hecho una reserva. Ese era el momento exacto en el que escuchabas ZZZiiiippppp, que eran las bragas de la chica cayendo al suelo.

tinder

Ya casi lo tenías. Sólo tenías que “no cagarla”, y muy probablemente, mojarías con la chica que te gustaba.

Así era, amiguillos. Me comentan por ahí que ahora con tinder, happn, meetic, o lo que sea, eliges y descartas chicas, si aceptan tu solicitud, abres un chat, quedas y si no eres un bicho raro, follas. Y si tienes suerte, puedes hasta dar con una buena chica.

Algo de encanto se pierde con internet, aunque supongo que todo es igual de bueno. Lo importante es llegar a buen puerto, porque en el fondo…

“De esta vida sacarás, lo que metas y nada más.”

Hasta la próxima!!


SOBRE EL AUTOR (O AUTORES):

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26 octubre, 2015

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