ASÍ VIVÍ YO EL 11 DE SEPTIEMBRE

Ayer fue el 15 aniversario del 11-S. El mundo no ha sido el mismo desde entonces. Fue un momento importante para todos, y síntoma de esa importancia es que todos recordamos con gran exactitud dónde estabas, qué hacías, con quién estabas, etc.. A mí, me gustaría tener una historia increíble que contar. Sin embargo, no fue nada emocionante. Yo tenía por entonces 19 años y era bastante frívolo. Me importaba todo entre muy poco y nada. Fue tal que así:

Corría el año 2001, un día normal, mis padres se habían ido de viaje y decidí llamar a un amigo, concretamente a Pola, para alquilar unas pelis y verlas en mi casa. (Sí, antes se alquilaban películas.) El caso es que después de dar mil vueltas por el establecimiento nos decidimos por dos películas: “Chicken Run”, una de animación con plastilina en plan stop motion que tenía pinta de ser muy divertida, y “El Padrino”, con la intención de vernos la trilogía en un alarde de frikismo.

11 septiembre

Imagen de la peli Chicken Run

Una vez en casa, pensamos que para empezar era más llevadera la de la plastilina. Abrimos las patatas fritas, los Cheetos, Doritos y demás, pusimos los pies sobre la mesa y le dimos al Play. LLevaba la peli como una media hora cuando sonó el teléfono, me jodió tener que darle al Pause.

Al aparato estaba mi amigo Jaimito y me dijo nervioso: “Tío, ¿has visto lo que ha pasado? Lo de las Torres Gemelas…” Rápidamente puse la tele normal, allí estaba Matias Prats y a su lado un recuadro en el que se podía ver la imagen de un avión atravesando una de las torres del World Trade Center. “Joder tío, qué fuerte!” “ya ves” “bla-bla-bla””pues sí, esto y lo otro””bla-bla””bueno tío, gracias por avisar, taluego”. Y tan pronto cómo colgué el teléfono, comenté con Pola puede que una frase o dos, y con cierto aire de superioridad le dimos al Play y volvimos a disfrutar de Chicken Run.

Cuando la película terminó, Pola se marchó a su casa y yo ni siquiera puse la tele un rato para interesarme por lo que había sucedido en el mundo. Simplemente puse “El Padrino” y me dije a mí mismo: ¡¡Qué planazo!! Con ese aire de autosuficiencia de un día haciendo lo que más te gusta (en mi caso, vaguear y ver pelis) me fui a dormir.11 septiembre

A la mañana siguiente, me levanté y mientras me hacía un ColaCao, puse la tele de la cocina y allí, en ese preciso instante, vi cómo había llegado otro avión, cómo se habían derrumbado las Torres Gemelas y me di cuenta de la  magnitud de la tragedia.

El mundo estaba cambiando, se escribía una nueva y terrible página de La Historia, la civilización occidental se estaba tambaleando y mientras yo (con la frivolidad de la juventud) veía tranquilamente Chicken Run, una historia sobre unas gallinas que estaban cansadas de poner huevos en una granja y querían escapar para vivir una vida plena.

Y eso es todo. Así viví yo el 11 de Septiembre.

 


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12 septiembre, 2016

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